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Cambio radical en su estrategia de producto el que ha dado a conocer Adobe esta misma tarde. La compañía ha anunciado el salto definitivo hacia la nube, la confirmación de la suscripción mensual y la versión colaborativa de sus programas con Adobe CC, una nueva suite con sus principales herramientas (Photoshop, Dreamweaver, Illustrator, InDesign, Premiere Pro, etc.) que se lanzará al mercado durante el mes de junio y que ofrecerá versiones nativas “vitaminadas” de estos programas con funcionalidades propias de la nube.

Si bien Creative Cloud se presentó el año pasado como servicio de suscripción mensual a modo de alternativa frente a las compra de licencias tradicionales, Adobe pretende ahora aprovechar todas las ventajas que tiene este tipo de modelo. Será posible, por ejemplo, hacer un cambio en la configuración de uno de los programas y que éste se sincronice con otros ordenadores donde lo utilicemos. Lo mismo con fuentes, colores y otros recursos compartidos, que se propagarán automáticamente en los dispositivos donde el usuario tenga el software instalado.

¿Qué beneficios adicionales ofrece la sincronización a través de la nube? Además de la sincronización de configuración y recursos entre distintas instalaciones del programa, se harán mejoras especialmente orientadas a equipos, que permitirán trabajar con otras personas de manera colaborativa e intercambiar comentarios mientras se edita un documento. Por supuesto, también se podrán almacenar archivos en la nube de Adobe y en Behance, el sitio web para artistas que si recordáis Adobe compró hace unos meses.

Respecto a los precios, y aunque todavía nos falta confirmar las cifras definitivas, parece que la suscripción individual podría quedarse en 50 euros mensuales por toda la Suite. Para equipos, la cuota subiría a 70 euros. Para clientes en Estados Unidos ya se ha confirmado que por 20 dólares podrán suscribirse sólo a una aplicación concreta y no a toda la Suite. Está por ver si aquí tendremos esa posibilidad y qué cantidad mensual habrá que desembolsar.

Para los ya clientes, Adobe ofrecerá descuentos a cambio de que den el salto a la nueva versión en la nube. ¿Y los gobiernos, instituciones educativas y otras corporaciones que no puedan acceder a Internet cada mes para activar sus copias? Adobe ha diseñado una versión especial de su Suite CC para estos casos especiales, aunque de momento no han dado muchos más detalles sobre su funcionamiento.

¿Y qué ocurre con aquellos que sigan prefiriendo la versión “tradicional” de sus herramientas? Pues han confirmado que seguirán comercializando la suite CS6, aunque han insistido en que no tienen planes para seguir con futuras versiones de estos programas ni se implementarán mejoras (salvo solución de bugs). Toda la innovación de Adobe se quedará en las versiones CC y habrá que adquirirla a través de suscripción, no mediante compra de licencia como ocurría hasta CS6.

RIP Licencias, ¿larga vida a la suscripción?

Dejando a un lado las innovaciones tecnológicas de Creative Cloud, lo que más llama la atención de este anuncio es el abandono del modelo que hasta ahora seguía su línea de productos de Creative Suite. Se deja de utilizar la activación de software por licencia para usar la suscripción mensual. ¿Por qué este cambio tan drástico?

Tiene su sentido. Cada vez son más las compañías que apuestan por el modelo de suscripción para todos sus servicios. Para ellas supone un flujo de dinero constante cada mes. Para el usuario final, y aunque depende de los precios establecidos, suele resultar más económico: son cantidades más pequeñas y pagas cuando realmente necesitas utilizar algo. Si lo dejas de utilizar, simplemente dejas de pagar.

Con la suite de Adobe tiene más sentido aún porque, sin entrar en la relación calidad/precio, los precios finales eran realmente elevados. En lugar de los 3.000 euros que podía costar una licencia de la Creative Suite al completo, ahora el usuario puede pagar 50 euros mensuales y probarla. Se elimina, de esta forma, la barrera de entrada que antes era casi prohibitiva para usuarios que no utilizasen estas herramientas de manera profesional.

De paso, también buscarán la forma de controlar la distribución no autorizada de sus programas. ¿Terminar con ella definitivamente? Eso está por ver y seguramente no mientras exista CS6, pero desde luego la necesidad de una suscripción pondrá dificultades, aunque seguro que al final alguien termina inventando algo para saltarse la restricción.

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Seguramente muchos de ustedes recuerdan con cariño a Fireworks. La aplicación, que antes de la compra de Macromedia por parte de Adobe ya era popular entre los usuarios, era el paralelo a Photoshop pero más enfocado hacia el desarrollo de contenidos para páginas web, priorizando un apronte más directo y sencillo para lograr las cosas.

Sin embargo, hoy Adobe mató a Fireworks. Porque a raíz del reciente anuncio de que el paquete de aplicaciones Adobe Creative Suite (CS) dejará de existir y la venta de licencias sólo se hará a través de un sistema de suscripciones llamado Creative Cloud (CC), se mencionaron los programas que verían renovación: Photoshop, Dreamweaver, Flash… y no estaba Fireworks. Así que la empresa dedicó una entrada en su blog oficial para comunicar la noticia de que Fireworks sería descontinuado.

Irónicamente, la entrada en el blog oficial se titula: “El futuro de Adobe Fireworks” y el chiste es que no hay futuro.Porque la empresa no hará la versión Fireworks CC7 y sólo entregará actualizaciones de seguridad y corrección de errores al igual que para todo el paquete CS6, por lo que Fireworks CS6 es oficialmente la última y final versión del programa.

Los argumentos que se dan son que las funciones que ofrece Fireworks coinciden con lo que otros programas del paquete de aplicaciones de Adobe ya entregan, y acá la compañía menciona específicamente a Photoshop, Illustrator y Edge Reflow. Así que seguramente para suplir la ausencia de Fireworks haya que utilizar estas tres alternativas en conjunto.

Como era de esperarse, en redes sociales ya se está comentando esta decisión de Adobe, especialmente porque uno de los aspectos más queridos de Fireworks, más allá de sus funciones, era la interfaz y flujo de trabajo veloz que ofrecía, pudiéndose sacar labores de manera expedita si se sabía ocupar bien, algo que las personas acostumbradas a él tendrán que olvidar en el corto plazo.