La calidez y la frialdad de los colores atienden a sensaciones térmicas. Los colores, de alguna manera, nos pueden llegar a transmitir estas sensaciones. Pensemos en un caluroso día de verano. La luz que se proyecta sobre las cosas tiene unos matices ocres, rojizos, amarillentos. Estos colores nos evocan el calor. Pensemos en un frío día de invierno. Los colores grises, azulados y tonos pálidos nos recuerdan el frío. Se denominan colores cálidos a aquellos que “participan” del rojo, anaranjado y amarillo y fríos a los que lo hacen del azul violeta y verde.  Ver ejemplos.

Lámina en Cálidos.

Lámina en Frío.

Lámina en Cálidos y Fríos (mixto).

 

Lámina en Cálidos.

 

Lámina en Frío.

 

Lámina en Cálidos y Fríos (mixto).