La mayoría de los expertos coinciden en apuntar que la creatividad es un aspecto innato del ser humano que, además puede desarrollarse a través de la práctica diaria. Ya sabes, querer es poder. Para concretar el término creatividad se tienen en cuenta los siguientes aspectos esenciales en los que coinciden la mayoría de expertos:

  1. Es un proceso que involucra la solución de problemas;
  2. Es un aspecto innato; y, por último, no se limita al ámbito de las artes.

El primero en determinar los factores que intervienen en la creatividad fue Guilford (1959), quien da nombre a un test que mide el pensamiento divergente. Según Guilford, el pensamiento divergente –”abierto” o “libre”– se caracteriza por desvincularse de los patrones preestablecidos, lo que permite que las ideas fluyan sin restricciones. Esta forma de pensar constituye un importante factor de la creatividad y se halla en la raíz de una forma brillante y original de resolver problemas.

En 1962, Torrance sintetizó los conceptos básicos para la definición de creatividad. Torrance apuntaba que la creatividad es el proceso de descubrir problemas o lagunas de información, formar ideas o hipótesis, probarlas, modificarlas y comunicar los resultados. Los factores que intervienen en ese proceso creativo, según Torrance, son cuatro: la fluidez, entendida como la producción de un gran número de ideas; la flexibilidad, referente a la producción de una gran variedad de ideas; la elaboración, que atiende al desarrollo, adorno o embellecimiento de una idea; y, por último, la originalidad, definida como el uso de ideas que son inusuales.

La creatividad no se enmarca exclusivamente en el ámbito de las artes, sino que en nuestra vida cotidiana puede jugar un importante papel. Si quieres desarrollar esta cualidad, debes saber que la práctica diaria puede ayudarte a ser una persona más creativa. A continuación enumeramos algunos hábitos que fomentan la creatividad:

Práctica de la creatividad: Aprovechar cualquier oportunidad para ejercitar tu creatividad es necesaria para desarrollar la mente.

Experiencia como materia prima: La experiencia vivida personalmente resulta ser la mejor materia prima para el proceso creativo; hay que intentar registrarla en la memoria.

Juegos: Los juegos ejercitan la creatividad. Trata de encarar los juegos como un desafío creativo y piensa nuevas formas de lograr los objetivos del juego.

Hobbies: Existen aproximadamente unos 400 hobbies distintos. Los más relacionados con la creatividad son aquellos donde el producto final es una “creación” de la persona. Busca hobbies creativos, usa tu imaginación para los que no lo son o inventa hobbies nuevos.

Lectura: La lectura, como la experiencia, alimenta nuestra imaginación. Las novelas de misterio y de ciencia ficción son las más aptas para desarrollar la creatividad.

Escritura: No necesitamos ser escritores para adquirir el hábito de escribir. Procura escribir algo diaria o semanalmente.

Métodos ambientales: El ambiente donde uno se encuentra es un factor importante en la efectividad del pensamiento creativo. Un lugar tranquilo, con colores apropiados y música adecuada puede favorecer la concentración en la parte derecha del cerebro. Recrea tu propio entorno para que puedas sentirte relajado y concentrado.

CONSEJO:
Debemos hacer un ejercicio continuo paa incrementar nuestra creatividad para eso siempre date el tiempo de leer, estudiar, mirar, trabajos de distintos artístas de distintas índoles. En resúmen, culturizarnos, tanto visual como socialmente.

Suerte.

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